LA ALQUIMISTA QUE PERFUMA EL LUJO

 

Liliana Pagnotta es la creadora de las fragancias del Faena Universe, el Casco Art Hotel, de Bariloche, el Sofitel, del Palacio Nazarenas de Cusco, entre otras grandes marcas. Formada en las principales casas perfumistas europeas, es una de “las narices” más reconocidas de nuestro país con una capacidad exquisita para crear con verdadera alquimia odotipos y fragancias recuperando el arte del antiguo atelier perfumista.

Es una tarde gris en Buenos Aires. Nada hace pensar que detrás de esa puerta de hierro pesada del barrio de Monserrat, se esconde la magia y sutileza del atelier boutique de la perfumista Liliana Pagnotta. Como en botica, ella se mueve con destreza entre frascos, morteritos y resinas milenarias; literalmente su mundo.

Los aromas se confunden y a la vez, ella señala que “no es un único perfume sino todos lo que dan la identidad a Arkadia”, su marca desde hace más de 15 años, cuando decidió renunciar a una importante multinacional vinculada al mundo de las fragancias. Fue ahí que dejó de poner sellos a su pasaporte para crear el propio.

Cuenta que su abuela fue su primera maestra en el arte de crear pócimas floridas. Pasaba las tardes en su jardín con un senderito de lavandas y retamas. Armaban popurrís, secaban flores para perfumar almohadas y sobre todo, en esas tardes, la abuela le contaba cuentos e inventaban historias. De alguna manera crear un perfume, es también contar una historia.

Fue ella, la que quizás advirtió que esa niña inquieta debía andar por muchos jardines más y no solo por su sendero de lavandas y la empujó a cruzar el océano para perseguir su sueño y formarse en la expertise del perfumista. Allí, su mentor y maestro, Paolo Sartorio, con rigurosidad extrema fue su guía en un sector muy competitivo; viajó por todo el mundo en búsqueda de aromas exquisitos y  también en búsqueda de historias.

De esos días atesora recuerdos y aromas. Es que esta mujer de cabellos rojos y suaves modales, confiesa que sueña “en colores y con perfumes”. A cada fragancia le corresponde una historia y, mientras abre frascos de cristal y vasijas orientales las va contando.

Sobre un plato de rafia, vierte el contenido mágico de un frasco antiguo: esferas color carmín con sellos lacrados en dorado a la hoja. “Es una resina como la mirra o el incienso, llamada Sangre de Dragón. El árbol que lo produce tiene la copa achatada y cuentan que allí anidan los dragones. Su resina se sigue recolectando como en tiempos inmemoriales, va el hombre con su camello andando por el desierto y con su espátula de madera lastima las ramas del árbol, a la semana vuelve y recolecta esas lagrimas que fueron goteando”.

Entre los cajones llama la atención un ladrillo lacrado con la imagen de lo que parece ser el Taj Mahal y entonces narra otra historia “Un camello puede cargar hasta cuatrocientos kilos de té, pero cuando le cargaban ese peso con semejante volumen, el pobre animal perdía el equilibrio. Entonces idearon hacer una molienda más fina y prensarla en forma de ladrillos, para acomodar mejor la pesada carga”. Narrada la historia viene entonces el convite a probar fragancias exquisitas de su autoría creadas a partir de destilados de té blanco, darjelingy de las hojas de un excéntrico té con un dejo mentolado.

De un estante baja una botellita y mientras la abre, cuenta que ama los cuentos infantiles. Inspirada entonces en “Alicia en el país de las maravillas”, Liliana tomó debida nota de todas las flores de las que Carroll Lewis relata en el cuento, con ellas hizo tinturas madres y de esa pócima mágica creó el “perfume de Alicia”. Cuando se abre el frasco, la alquimia de su conjuro revive a Alicia y a su conejo blanco.

 

Marcas de lujo y una identidad aromática.

 

BOLEO: ¿Cómo comienza la inspiración para crear el perfume para una marca?

No existe una línea Arkadia, yo siempre trabajo para otras marcas. Charlo muchísimo con el cliente, hablamos de su idea y sus sueños de como perfumar su lugar, su espacio. El perfume no debe notarse, cuando uno entra a un lugar no debería notarse que está perfumado, si no que todos los elementos de ese lugar dan ese aroma. Es la mezcla de todo lo que hay y se va a ir incorporando. El ejemplo del perfume del Faena lo grafica bien, está inspirado en las maderas que conformaban todo el edificio antiguo.

B: ¿Cuáles son las marcas que llevan tu sello?

Entre las primeras marcas está el Hotel Faena. El Hotel Soffitel, de hecho, la cadena internacional adopto la fragancia de verbenas por la fragancia que habíamos hecho en Buenos Aires. El hotel El Casco de Bariloche tiene un perfume inspirado en la rosa mosqueta. Perfumo las pasarelas de la diseñadora María Pryor con un perfume de peonías, también el showroom de la diseñadora Laura Valenzuela y a Fabián Zitta le perfumo su casa. Uno de los trabajos más lindos que hice, fue para el hotel Palacio Nazarenas de Cusco de la cadena Belmond, construido en un viejo convento. Para hacer la fragancia ellos querían un aroma que represente a Cusco, uno debía entrar y sentir que entraba a Cusco.

B: ¿Y cómo huele Cusco?

Eso me lo dijo un muchachito que vendía muñecos en la calle, yo había recorrido todo el Valle Sagrado preguntando a la gente del lugar: ¿que olía el inca cuando entraba a Cusco? y el chico supo decírmelo: “tiene que robarse de un árbol tres o cuatro flores de cantuta, tiene que ponerle muña-muña, unas poquitas hojas de menta. Mezclar todo con las manos, cerrar los ojos y llevarlo a su nariz. Va a estar oliendo así, lo mismo que olía el Inca cuando entraba a Cusco”.

B: ¿Hay mucho de emotivo, de nostalgia que se estimula también con los aromas?

Una vez con Laura Valenzuela la diseñadora, armando su fragancia, habíamos pasado toda una tarde de charla y ella me decía: “a mí no me gustan las rosas, yo no quiero que mi fragancia tenga nada de rosas”. Y, sin embargo, esa tarde cuando le puse en la mezcla aquellas rosas muy especiales que eran las que su abuela tenía en el jardín, fue que a ella le encanto el perfume. Nuestro aparato olfativo reporta a la parte más antigua y primaria de nuestro cerebro. Desde el día que nacemos, nuestro cerebro va guardando archivos de todos los olores que vamos sintiendo. Esto explica porque vos oles algo hoy y de repente sentís, este era el olor que sentías cuando ibas a la escuela primaria y robabas una flor del jardín de una casa vecina. ¿Cómo llegué a ese recuerdo por un aroma?, es un misterio que aún la ciencia no pudo dirimir. Es por esto que hoy se habla tanto de perfumar los ambientes de trabajo, los espacios comerciales de las marcas; es porque estas apelando a una parte muy ancestral y primaria. Una vez en un hotel boutique muy importante de Buenos Aires, ideamos junto a su director, un perfume a medialunas. Y lo ponían a la mañana en el desayunador del hotel, eso incremento el consumo notoriamente; la gente entraba y creían que habían estado toda la mañana horneando y, sin embargo, los hornos estaban dos pisos más abajo

B: ¿Qué lugar te queda por perfumar, que consideres un sueño, un desafío?

Me encantaría perfumar un teatro de Ópera. ¿Te imaginás el Colón perfumado?

B: Claro que lo imagino, esta noche “sueño en colores y con aromas”

 


PH y Video: Claudia Valentina Salazar y Emilce Vernieri

Por Griselda Lopez Viegas

 

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